21 de marzo de 2011

Hoy, muerdo.

Hoy no sé si es que me ha tocado la lotería y yo no me he enterado o es que la gente es gilipollas. Me inclino más por lo segundo.

Luego está el problema del falso ego infundado.

Desarrollemos.

Yo tengo mi forma de actuar, soy una especie de sanguijuela que chupa to
do lo bueno que pueda dar una persona, y cuando ya ha obtenido todo, salta a otra. Dejando despojos, eso es en lo que se convierte una persona que ya haya pasado por mi particular cuento de hadas de un mes. Esa es la duración máxima que tengo aguantando a alguien. En ese grupo de despojos están tanto las amistades como las mujeres, obviamente las amistades, duran más, pero no por ello dejan de sufrir mi particular acción de parásito.

Cuando ya no quiero sacar más de alguien, creedme que se lo hago saber, pero para nada dejo a la primera, la gente no deja de ser como un bote de shampoo, cuando crees que ya no se puede sacar más de el, sólo hay que dejarlo un tiempo boca abajo, ese periodo es tan normal como dejar un punto seguido, conseguir que al cabo del poco tiempo, venga pidiendo perdón. Todos lo hacen, y el chute de ego es exquisito, y en esa segunda oportunidad que le das, puedes terminar de exprimir todo su jugo.

A lo que iba; la gente es idiota. Idiota por volver cuando te han "sangrado" vuelven con las orejas gachas pidiendo perdón, aumentando la soberbia que pueda
tener, dejándose aplastar de nuevo por el mazo de mi personalidad. Tanto merezco la pena ¿? O es que soy tan bueno que ya me sale tan normal eso ¿?

Llevo unos días que estoy usando ese mazo con gente que desea volver a entrar en mi radio de alcance ... Quieres entrar ¿? De acuerdo, pero no quiero lloros.

El falso ego infundado. Infundado por mi, claro, ese ego de reglar los oídos tanto hasta hacer que se lo crean, es una obra social lo que hago, tendría que desgravar en hacienda eso. Pero voy a ponerte un poco en situación, querido lector.

Si te digo que quiero verte, simplemente es porque tengo que mantener la media de incautas, y tú, mi querido bote de shampoo, estás esperándome dado la vuelta.

Si te digo que quedemos, es simplemente porque me he marcado un objetivo de "X" incautas en un día, semana, mes, no porque quiera verte. No tengo necesidad de ver a nadie, porque a nadie echo de menos más que a dos personas.

El falso ego infundado que se crea con eso, da origen a que crean que han o son especiales, cuando no son más que un color más, un error.

Jugar con la gente, hacer creer que juegan contigo, hace que siempre me pidan perdón, y al pedir perdón, la gente se deja absorber incluso más fácil.

Algo bonito que me han hecho llegar:


Frank.

P.D.: GO JAPAN


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