15 de marzo de 2011

"Nos vemos hoy?"

Hace unos días, por mi trabajo, fui acreditado para el estreno de una película y posterior fiesta con su famoseo. El sitio realmente era un sitio bastante malo, pero por la gracia de tener fotos con esos personajes, decidí ir. Me hice fotos, tomé unas copas e intenté estar comedido durante todo el tiempo que estuve allí, sin intentar ningún acercamiento a ninguna mujer, ni tan siquiera contacto visual, estaba a mi rollo, con los que había ido.

Pero como es normal, me fue casi imposible. Primero, vía BlackBerry con una conocida, mientras intentaba persuadir para vernos, en la misma entrada vi a una chica que iba a dejar su abrigo en el ropero, en una mezcla de demostrar a mis compañeros de trabajo mis "artes" y de una sensación del tipo "no me puedo ir de vacío", desplegué mi cola de pavo real y en cuestión de 2 minutos, tenía su número de teléfono.

Al día siguiente me escriben vía Whatsapp (maldito invento), era la chica del ropero, tampoco me acordaba claramente de como era, fue demasiado rápido, estuvimos intercambiando mensajes durante un rato, nos agregamos a Facebook y sí, la chica no estaba nada mal. Mientras estábamos hablando me propuso vernos esa misma noche, como soy un caballero, me ofrecí a ir a buscarla no a su casa ya que hay muchas mujeres que (con razón) no les gusta que sepa un tio que acaba de conocer, donde viven, a buscarla donde me dijese.

Fuimos a tomar algo y entré en mi rutina, primero me malvendo sacando a relucir algunos defectos, mantengo una distancia, sin dar que pensar que quiero sacar algo de ese encuentro que no sea conversación. Y en la primera cita, nunca doy estocada, saco toda la información que necesito, la absorbo, clasifico y guardo en mi cabeza. La cita (me suena horrible esa palabra "cita") termina en su casa manteniendo la distancia, pero fuerzo que ella haga algún gesto o diga algo que haga que se descubra que "le sabe a poco". Cuando una mujer está cómoda y no ve por ningún sitio la amenaza de un "buitre", baja la guardia, ahí es donde me gusta estar, es como el caballo de Troya. Ahora, sólo hay que esperar y dejarse querer.

Al día siguiente tenía un nuevo "quieres que nos veamos hoy?". Con la información que había obtenido, le ofrecí un plan tranquilo, cine y cena, siempre primero el cine, una cena mirando el reloj porque empieza la película se hace violenta.

Segundo día, se cierra negocio.

Cuando has quedado dos veces con un tipo que te ha hecho sentir bien simplemente porque ha sabido detectar tus necesidades, le sumas que no soy feo (tampoco una belleza, pero me saco partido muy bien), el negocio queda cerrado sin problemas en la segunda cita.

Por cierto, jamás doy yo el primer beso, consigo sacarlo.

Quizá esto no hubiese pasado si hubiese quedado con la que estaba intentándolo primeramente, pero es "perro viejo" no es imposible ya que no hubo un "no" rotundo, si no un "es que ...".

Ahora, en parte, tengo remordimientos, pero desaparecen en el momento que recibo otro "nos vemos hoy ?".

Frank.


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